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Qué ver en Fuerteventura, una isla salvaje de paisajes hipnóticos

¿Te preguntas qué ver en Fuerteventura? ¡Todo! Porque esta hermosa isla volcánica declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO, además de ser abarcable, es un disfrute continuo para los sentidos. ¡Prepárate para un viaje repleto de intensas experiencias!

Fuerteventura es la potencia de la naturaleza en estado puro. Los paisajes abiertos de infinitas dunas dan paso a otros de magnéticas montañas, plácidos pueblos y a un litoral casi virgen con más de 150 playas de aguas cristalinas. Con un clima envidiable y sol casi todo el año, además de ser punto de encuentro para windsurfistas de todo el mundo, es un paraíso para los que aprecian la calidad de lo que transcurre a un ritmo pausado pero intenso.

Susana

Nos adentramos en los múltiples paraísos de Fuerteventura de la mano de Susana, una colaboradora que cayó rendida ante la belleza de esta isla en la que confiesa que se perdería si un día dejara su vida urbanita.

1. Amanecer con un chapuzón en el Atlántico

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El Sol Beach House Melià Fuerteventura es un hotel solo para adultos que está situado en una ubicación de ensueño, en la misma Playa de Sotavento. Sus increíbles vistas al mar y a la laguna, la arquitectura integrada, la agradable decoración en tonos claros, la disposición de los diferentes espacios diáfanos, las amplias habitaciones y la piscina infinita rodeada de palmeras propician que te fundas con el entorno y te relajes nada más llegar.

En el Sol Beach House, además, se come de fábula: disfrutarás de una cocina elaborada a base de productos frescos y orgánicos servida en la luminosa terraza de su restaurante mientras relajas la vista en el océano turquesa o en el jardín de hierbas aromáticas y verduras que da vida al buffet. Si prefieres un almuerzo más informal o tomarte un batido natural o un cóctel mientras estás en la piscina, en el Pool Bar y el Ginger Bar se encargarán de todo. Te recomiendo, además, aprovechar el entorno para hacer unas clases de yoga o regalarte un masaje al aire libre (también tienes gimnasio y otros tratamientos wellness).

Sol Beach House at Melia Fuerteventura

Entre los mejor valorados
Pajara
9.0 Excelente (152 Opiniones)

2. Hacer kitesurf en la interminable Playa de Sotavento

De momento, nos quedamos aquí porque la playa interminable de Sotavento, en Península de Jandía, es, precisamente, una de las más bonitas del sur de Fuerteventura y de toda la isla, además de ser el lugar donde se celebra cada año el campeonato mundial de windsurf y de disponer de una excelente escuela para aprender este deporte.

Realmente es impresionante, y no solo por sus dimensiones, también por su arenal, por las aguas de color esmeralda y por sus lagunas (pregunta por la localización, ¡es un gustazo bañarse en ellas!). Hay una gran área de esta playa con bastante viento y oleaje conocida como Risco del paso, que es perfecta para hacer windsurf. En la zona de Playa Barca, donde el viento todavía es más fuerte, puedes practicar kitesurf si te animas. La zona sur de la playa es la que queda más resguardada del viento. Sin duda, ¡un paraíso del surf en Canarias!

3. Tómale el pulso a la isla en la Punta del Salvaje

Puerto del Rosario es la capital de la isla y el nombre del municipio que se extiende desde la costa este -donde están las playas más turísticas- a la costa oeste de la isla, en la que encontrarás un sinfín de calas vírgenes. Te recomiendo hacer el paseo desde el pequeño Puerto de los Molinos hasta la Playa de Jarugo para verlas desde los acantilados y pararte en el de la Punta del Salvaje.

La bravura del lugar te impedirá darte un baño y, probablemente, no verás ni un alma, pero la estampa que contemplarás te permitirá entrar en contacto directo con la de la isla (sobre todo si llegas al atardecer.) Para bañarte, la Playa del Jarugo es una de las mejores opciones: no está nada masificada, ni siquiera en agosto, y tienes aparcamiento cerca.

4. Los imprescindibles de Puerto del Rosario

En la capital, yo visitaría la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario y la Casa Museo de Unamuno, ubicada en el antiguo Hotel Fuerteventura, donde vivió el filósofo durante su destierro en la isla.

Después, date un paseo por el puerto y come allí mismo en el Gastrobar La Jaira de Demian, toda su carta está elaborada con productos de su huerta; ¡será una buena manera de reponer fuerzas! Prueba su fundido de cabra, la hamburguesa de atún con kétchup de cactus y lima y su mousse de gofio.

5. Apuntes sobre la sabrosa gastronomía local

Hablando de reponer fuerzas, en Fuerteventura saben cómo restaurarte porque la calidad de los productos majoreros es de primera. Además de los platos y cazuelas de pescado fresco (corvina, cherne, lubina, sama, caracolillas o burgados), hay que probar las diversas recetas que cocinan con la tierna carne de cabra, pues la cabra majorera es una raza autóctona de la isla.

Con su leche también elaboran postres, como el frangollo, y mil variedades del queso majorero, que cuenta con denominación de origen (el Maxorata es uno de los mejores). El conejo en salmorejo, el puchero canario, el gofio (herencia de los aborígenes), el jamón de cabra y las papas arrugadas son otros imprescindibles de su gastronomía.

6. Cuevas naturales en Puertito de los Molinos

Puertito de los Molinos es uno de los lugares imprescindibles que hay que ver en Fuerteventura: una aldea de apenas 20 casas de pescadores situada a uno 20 kilómetros de la capital. Disfrutarás de su playa de arena y callaos, así como de sus impresionantes cuevas naturales.

Para que el plan sea perfecto, después puedes comer pescado fresco o una paella con vistas al mar en la terraza del único chiringuito de la aldea, Casa Pon (mucha gente no lo conoce por su nombre). Este es un lugar muy sencillo y apartado del mundanal ruido, no esperes lujos ni cobertura en el móvil. ¡El lujo es el sitio!

7. Otro pueblo que hay que ver en Fuerteventura

A unos 10 kilómetros te espera otro pueblo encantador, La Oliva, que fue la capital de la isla hasta finales del siglo XIX. Su pasado se plasma en las casas señoriales de arquitectura tradicional y colonial, como la de la Casa de los Coronoles o el Castillo del Tostón (fuera del pueblo), y en su iglesia, una de las más destacables de toda la isla.

8. Date un homenaje gastronómico en Casa Marcos

Desde allí estarás a un tiro de piedra de Villaverde, otro pueblo del municipio de La Oliva que merece una visita aunque solo sea para saborear la cocina de Casa Marcos. Este restaurante saca un 10 en todo: cocina, servicio, local, ambiente y relación calidad-precio.

Te recomiendo el caviche de langostinos, un híbrido entre ceviche y carpaccio; el costillar de cerdo en forma de corona con salsa agridulce y papas provenzales, y los huevos amarrados (papas, huevos y chorizo en forma cónica). ¡Un día es un día! Por cierto, Casa Marcos está a punto de inaugurar hotel en el mismo recinto de su restaurante, por lo que pronto se sumará a la excelente oferta hotelera de la isla.

9. Perderse por la montaña mágica de Tindaya

En medio de los llanos de Esquinzo se alza la Montaña Sagrada de Tindaya, también conocida como la Montaña de las Brujas. En Fuerteventura la consideran una montaña mágica y uno entiende por qué a medida que se aproxima a ella y siente su presencia.

No es de extrañar que antiguamente se celebraran allí ritos que forman parte de la tradición oral de la isla. La montaña también tiene un gran valor arqueológico, ya que en su cima hay numerosos grabados rupestres de pies, o podomorfos, que se realizaban para sacrilizar un espacio.

10. Lajares, la mejor artesanía en un pueblo fuera de ruta

En el mismo municipio de La Oliva, pero aún más fuera de ruta, hay un pequeño pueblo llamado Lajares al que todavía no ha llegado el turismo de masas. Allí hacen, probablemente, la mejor artesanía de la isla. Para comprar mantelerías, caminos de mesa y ropa de cama con bordados y encajes, pregunta por la tienda-taller de Noelia, que se llama Artesanía Lajares.

Ella aprendió de su madre el calado majorero que se hace completamente a mano con hilo y aguja en tela de lino. Para comprar cerámica, cuchillos canarios, bolsos de piel, sal de Fuerteventura y otros productos, tienes el mercadillo tradicional que se celebra todos los sábados. Al marcharte, pregunta por los molinos de viento que hay a las afueras del pueblo: no son ni mucho menos los únicos de la isla, pero es una buena ocasión para no perderte esta construcción típica de Fuerteventura.

11. Ruta por las dunas y volcanes de Corralejo

Jacobo y su equipo de Buggies Corralejo te proporcionarán una experiencia que se convertirá en uno de los mejores recuerdos que te lleves de la isla. Se sale en un buggie o en coche eléctrico de dos plazas hasta las Dunas de Corralejo, la antesala a las aguas turquesas que aparecerán de pronto ante vosotros.

Después, de vuelta, se hace la ruta de los antiguos volcanes, hasta el Calderón Hondo. Allí, haréis un alto en el camino y, quien quiera, puede recorrer este paisaje cromático de ocres y rojizos durante 15 minutos en camello (solo en las rutas de mañana). ¡Las vistas del norte de Fuerteventura y el sur de Lanzarote son espectaculares!

12. Deportes acuáticos y ambientillo en Corralejo

Esta localidad es uno de los puntos de la isla con más oferta gastronómica y de ocio nocturno. Además, en Corralejo tienes una gran variedad de playas para escoger, desde las menos concurridas hasta las que están equipadas para todo tipo de deportes acuáticos, como submarismo, jet-ski y windsurf.

También es uno de los lugares desde donde se organizan salidas en barco para ir a ver delfines, cachalotes, tortugas e incluso ballenas, ya que entre Corralejo, Lanzarote y el islote de Lobos es donde suelen avistarse.

13. Impactarse por la belleza del islote de Lobos

Sin duda, este es uno de los lugares que inspiró el nombre de “Fuerteventura”, que significa “Gran afortunada” (Forte Ventura), a los antiguos navegantes. A este Parque Natural con flora y fauna única en el mundo se llega en unos 20 minutos en barco o taxi acuático desde el puerto de Corralejo.

Todo el islote impacta por su belleza y por sus fondos marinos pero hay dos sitios imprescindibles: la preciosa Playa de La Concha y las lagunas naturales de agua cristalina de Puertito de Lobos, donde está el único restaurante del islote. ¡Llévate gafas para hacer snorkel! Y un plan complementario: subir al volcán de La Caldera para tener vistas todavía más espectaculares. Pero, si te animas, ¡llévate calzado adecuado y agua!

14. Deambular por la villa de Betancuria

El Barranco de las Peñitas, en el Parque Natural de Betancuria, ubicado en el municipio de Puerto del Rosario, es uno de los secretos mejor guardados de la isla, salvo para los escaladores. La extraordinaria belleza del lugar te permitirá sumergirte un poco más en la naturaleza más árida de Fuerteventura, que también tiene mucha fuerza. Allí hay una pequeña ermita construida en honor a la patrona de Fuerteventura, la Virgen de la Peña; un oasis de palmeras; una de las pocas presas de la isla y formaciones rocosas impresionantes como el Arco de las Peñitas.

Después, te sugiero ir a la villa de Betancuria. Se fundó a principios del siglo XV y conserva un conjunto histórico realmente interesante. Deambula por sus calles empedradas, recógete en sus preciosas ermitas y visita el Museo de Arte Sacro o el Arqueológico. También te recomiendo acercarte al mirador, desde donde hay unas vistas magníficas de la isla.

15. Despedirse de la isla desde Playa del Cofete

Hay otro enclave más que ver en Fuerteventura antes de despedirse de la isla. En la costa opuesta, en el sudoeste, tienes la Playa del Cofete. Varios kilómetros de litoral absolutamente virgen que impresiona y emociona por su belleza salvaje, con el Macizo Montañoso de Jandía elevándose como una pared imponente por el este.

Es una playa con muchas corrientes por lo que no vale la pena arriesgarse a darse un baño, pero puedes caminar por la playa, visitar después el poblado del Cofete y comer en el restaurante.