El Ebrovisión, vino, buena música y buen rollo a raudales

By , 15 de September de 2014

 Holaaaaa, buenos días, me llamo Lucía y este año me he estrenado en el Festival Ebrovisión como parte del #FestivalIdeal gracias a mis nuevos mejores amigos trivago, Ticketea y Sixt (¿se ha notado mucho el modo pelota? jijijij)

Como ya dije en el blog de ticketea, el ebrovisión sería nuestra cura para la depresión post-vacacional.La aventura comenzaba yendo a buscar nuestro medio de transporte, como era de esperar nos obsequiaron con un Polito lleno de pegatinas hasta la bandera, lo que no esperábamos es que, como nosotras, Polito se nos hubiera ido a la playa y se hubiera puesto moreno, aquí os dejo las pruebas.

Nuestro Polito también se ha puesto moreno este verano

Nuestro Polito también se ha puesto moreno este verano

Ya con todo en el maletero emprendíamos camino para Miranda de Ebro, más de cinco horas nos separaban de nuestra primera visita al Ebrovisión y, la verdad, no podíamos estar más ilusionadas. En una crónica normal ahora vendría cuando os cuento día a día, qué hacemos, quién toca en qué orden y todo eso a lo que estáis acostumbrados, pero creo que en el Ebro hay que prestar más atención en las sensaciones que en los conciertos propiamente dichos, así que voy a usar una estructura diferente. Espero que os guste.

El Ebrovisión en 5 puntos

1.- La fiesta de presentación

En la primera noche, el Ebrovisión nos había preparado una fiesta previa a los conciertos del cartel. El recinto elegido era La Fábrica de tornillos y lo único negativo que tengo que decir al respecto es ¡dios mío que calor hace en esa sala!, por lo demás disfruté de tres conciertos maravillosos.

Los canadienses The Corner, fueron los encargados de abrir la noche y aunque los asistentes al principio se mostraron algo distantes, en seguida se acercaron al escenario empuejados por su buen sonido, sus fantásticas canciones y la asombrosa batería de Calvin (se dice, se comenta, se rumorea que las paredes del baño retumbaban cuando sonaba).

The Corner dándose a conocer en Miranda

The Corner dándose a conocer en Miranda

 El rock cósmico de Mucho hizo que comenzara la fiesta caldeando el ambiente y, los valencianos Polock, remataron la faena con su genial “Everlasting”. Una forma inmejorable de arrancar nuestro #FestivalIdeal.

2.- El Ebrovisión también se vive de día

 Pero no todo en el Ebrovisión se vive de noche ya que el sábado es la jornada que también se puede vivir de día. En La Fabrica de Tornillos disfrutamos del rock sin complejos de los gallegos Novedades Carminha, una jornada divertida y llena de bailoteos en la que muchos de los niños de Miranda descubrieron palabras como “puta”, “promiscua” o “follar” (me gustaría ver por un agujerito a sus padres explicándoles el significado jajaja)

Señores haciéndonos bailar a pesar del calor

Señores haciéndonos bailar a pesar del calor

Después de este inmejorable inicio de día, nos desplazamos a la Plaza del Ayuntamiento de Miranda, allí mientras degustábamos el vinito de la zona y algunas de las especialidades culinarias de la zona se encargaban de poner la nota musical Señores y Carlos Sadness. Además hubo sorpresa, como no podía ser de otra forma, y We are Standard subieron al escenario para interpretar “Should I stay or should I go”.

La sorpresa de We Are Standard nos alegro el día

La sorpresa de We Are Standard nos alegro el día

3.- Los conciertos del recinto

El cartel del Ebrovisión de está 14ª edición no podía ser más apetecible, pero destaco los siguientes conciertos:

Kakkmaddafakka nos hicieron bailar como si no hubiera mañana y derrocharon energía, ganas y carisma ¡nunca unos nordicos caldearon tanto el ambiente!

Reptile Youth simplemente se salieron y xxx nos volvió a demostrar, al igual que dos semanas antes en el Sonorama, que no hace falta tener alas para volar, simplemente hay que coger impulso y saltar ¡alucinantes!

Vetusta Morla, a pesar del intenso calor que hacía en el recinto, se entregaron en cuerpo y alma. Creo que no fui la única que sufrió en algunos momento al ver a Pucho sudar la gota gorda rodeado de la maravillosa escenografía que los de Tres Cantos nos tienen acostumbrados.

León Benavente derrocharon clase y llenaron Miranda de buena música. Un gran concierto, aunque reconozco que en otras ocasiones los he visto más movidos, supongo que el hecho de enlazar festivales, llegaban directos del Gigante de Guadalajara, pasa factura incluso a los más grandes.

– Los que se salieron y nos hicieron disfrutar de lo lindo fueron We Are Standard, una de mis bandas favoritas, llegando a invitar a bandas, amigos y todo el asistente que quisiera a subirse al escenario durante varios temas ¡una actuación para el recuerdo!

4.- Precios, gastronomía y servicios

 Lo agrupo todo en este punto porque es un todo. El hecho de que se realice en un pabellón ayuda a que los servicios estén limpios, haya los suficientes y sean dignos, cosa que no se ve en otros festivales.

 El Ebrovisión es un festival que tras 14 ediciones se sigue viviendo sin masificación, pensad que pese a haber colgado el “sold out” había espacio suficiente para moverse, bailar y poder tomar, de vez en cuando, un merecido descanso. ¿me puedo casar con este festival?

 Pero además se ha de destacar que había paraditas de artesanía y ropa, barras suficientes para que las colas no fueran enormes y mucha variedad en las comidas ¡soy FAN, pero MUY FAN del puesto de comida vegana!

 Además los precios son populares, una cerveza 2€, no digo más…

5.- El entorno

Después de un verano lleno de crónicas, no hace falta deciros que en el Colectivo cuando vamos de festival nos gusta hacer algo de turismo ¿no? Pues bien, si Miranda no es que sea uno de los pueblos más bonitos que he visto, su ubicación nos permite visitas algunos de los pueblos más bonitos de La Rioja y sus múltiples bodegas, escaparnos a tomar pinchos a Logroño e incluso, si te quedas más días y ganas, poder pasar por Vitoria

 Os recomiendo que si algún año visitáis el Ebrovisión os quedéis más día y hagáis turismo por sus alrededores ¡no os arrepentiréis!

 El Señorío de Briñas, un hotel con mucho encanto

 He decidido dedicar un capítulo entero a el Señorío de Briñas, el hotel en el que nos alojamos estos días, porque se lo merece ¡qué maravilla!

Cuando llegas a Briñas, un pueblito de La Rioja situado a unos 10-15 km de Miranda de Ebro, una de las primeras cosas que te encuentras es esta panorámica y sólo con eso ya te imaginas que la cosa va a ir bien.

La fachada del Señorío de Briñas no puede ser más bonita

La fachada del Señorío de Briñas no puede ser más bonita

Allí descubrimos un hotel regentado por unas personas que nos esperaban con los brazos abiertos y que estaban deseando ayudarnos en todo lo posible. En seguida se preocuparon por nuestro viaje, por lo que íbamos a hacer los días que estaríamos alojadas en él y nos explicaron que debíamos hacer para disfrutar de la “sala de relajación”, o lo que es lo mismo, ¡del maravilloso SPA que nos esperaba!

Para que entendáis su nivel de amabilidad y interés por sus huéspedes os contaré que el último día fui incapaz de levantarme para el desayuno, ya que la noche anterior habíamos trasnochado más de lo esperado, así que cuando abandonamos la habitación y entregamos la llave me prepararon un zumo y un tentempié improvisado para que condujera sin problemas ¿han tenido alguna vez un detalle como ese con vosotros? ¡No se puede ser más adorable!

En el Señorío de Briñas hay dos tipos de habitaciones las clásicas, con una decoración más clásica y rústica, y las vanguardistas, la nuestra era justamente una de estas últimas. En la siguiente foto podréis ver lo bonita que era la decoración, pero no sólo eso sino que además era silenciosa y la cama comodísima, dos cosas imprescindibles para recuperarte cuando te vas a dormir tarde después de pasar una noche entera festivaleando.

Mi cara en esta foto lo refleja a la perfección lo cómoda que era la cama ^^

Mi cara en esta foto lo refleja a la perfección lo cómoda que era la cama ^^

Pero no sólo puedo hablaros de las habitaciones porque este hotel esta lleno de rinconcitos en los que te pasarías las horas tan ricamente, cada uno más especial que el anterior. Uno de los mejores es el patio trasero, en él pasamos muchos ratos de tranquilidad, cigarritos y risas.

El maravilloso patio interior del hotel, el sitio perfecto para descansar

El maravilloso patio interior del hotel, el sitio perfecto para descansar

El otro lugar que más alegrías nos dio es el SPA. Una habitación pensada para la relajación de los huéspedes que cuenta con un enorme jacuzzi y una sauna de infrarrojos que nos quitó todas y cada una de las contracturas.

Ojo a nuestras caras de felicidad mientras disfrutábamos de las burbujitas

Ojo a nuestras caras de felicidad mientras disfrutábamos de las burbujitas

Otro de las cosas que hay que destacar de estos días son las comilonas que nos dimos cada mañana a costa del buffet desayuno, en el que había todo lo que podéis imaginar. Incluso unos huevos revueltos que quitaban el sentido y que nos prepararon en el momento ¡una delicia!

Riquísimo el buffet de desayuno, ideal para recuperar energías

Riquísimo el buffet de desayuno, ideal para recuperar energías

Pero no sólo el hotel tiene encanto, Briñas, el pueblecito en el que se encuentra, también lo tiene. Paseando por él encontramos calles por las que casi no pasan coches y llenas de casitas de piedra, el río Ebro y unas vistas fantásticas ¡lo recomiendo al 100%!

Vista panorámica del entorno de Briñas

Vista panorámica del entorno de Briñas 

En definitiva, que estas eras nuestras caras de felicidad al abandonar el hotel y acabar nuestro penúltimo #FestivalIdeal, sin lugar a dudas, ¡volveremos a Briñas!

Así de felices decíamos adiós a Briñas

Así de felices decíamos adiós a Briñas

Y hasta aquí nuestra experiencia en el Ebrovisión, las chicas del Colectivo estamos expectantes por contaros nuestras peripecias la semana que viene en nuestra última parada del #FestivalIdeal, hasta entonces nos podéis leer en el blog.

 #SomosColectivo

Lucía @ArasDSuelo