Crónica del Ebrovisión por @Edubailasolo

By , 23 de September de 2015

Hay gente que lo primero que hace al comprar un libro es leer la última palabra escrita en el mismo. Si allá por finales de marzo, justo antes de empezar la temporada de festivales, me dejan leer la última palabra de esta historia y me encuentro “Ebrovisión” escrito… bueno, no me hubiera muerto, pero hubiera sido una cosa muy loca. Y es que el martes me desperté sin saber que el jueves estaría montado en un coche de Sixt rumbo a Miranda de Ebro, que el viernes gracias a Ticketea me iba a colocar la pulsera de prensa y que acabaría la noche del sábado descansando en un hotel gracias a Trivago para volver el domingo con toda la bajona. Así son las cosas con #festivalideal2.

HOTEL

El destino final era Miranda de Ebro, pero la primera parada fue en Briñas. Es allí, a 3 kms. de Haro, donde se encuentra la Hospedería Señorío de Briñas. Se trata de un palacete situado en eso que solemos llamar “marco incomparable”, decorado con muebles antiguos que consiguen crear una atmósfera que abstrae. En mi habitación abuhardillada tuvo lugar el descanso del guerrero, algo que no es la primera vez que ocurre allí. Y es que durante durante la guerra civil española, el hotel sirvió de cuartel general a las tropas italianas. Esta vez, eso sí, la batalla que se tenía que librar era por causas más nobles y no iba a dejar ninguna víctima mortal.

habitación

Por fin: Ebrovisión. Para este festival volví a rodearme de gente con mili en esto de los festivales y con trayectoria en el Ebrovisión. Y no exageraban cuando me contaban que el hecho de que sea un festival pequeño se convierte en una virtud. Tampoco lo hacían cuando me contaban la poca dependencia del reloj durante esos 3 días (un tópico festivalero, sí, pero venido a más). Y lo mejor del festival: ciudad y festival son uno para ofrecer una experiencia festivalera integrada y única. Otros se lo juegan todo al cartel, que es una apuesta muy válida, pero llegados a cierto punto insuficiente. La atmósfera que se vive en el Ebrovisión no hay chequera para cachés que la compre. No obstante, y pese a que es cierto que a nivel de cartel el Ebrovisión no puede competir contra determinados festivales, el de su XV edición fue un cartel coqueto en el que se agradece la posibilidad de ver a bandas que (casi) no han tocado en otros festivales, a grupos en un horario propicio e incluso a algún que otro cabeza de cartel que ya hemos visto mucho pero que siempre apetece ver otra vez.

ebrovisión

Lo que viene a continuación es una referencia a High Fidelity, sí. Es mi Top 10 de momentacos musicales en el Ebrovisión:

10. The Noises: fui a curiosear a su concierto porque sé que a una amiga le gustan. Y me lo pasé guay y me hice el interesante diciendo algo así como “me gusta como suenan”, que siempre queda bien aunque no sepas por qué. Y ahora que llegado este punto nadie me lee. también me lo pasé bien en el Niños Mutantes. Bueno, cosas.

9. L.A.: bueno yo es que soy muy fan de lo que hace L.A. Pero quiero que esto que digo suene así serio: es un acierto el juego con los dos micrófonos y la dimensión que le da a las canciones.

8. Allah – Las: se me solapó el concierto de Allah-Las con el de otro cabeza de cartel, Tiempo de Cubateo. Eso sí, mientras duró el concierto de Allah-Las las copas me las puse sólo con un hielo en señal de luto.

7. Sidonie: por lo de salir al escenario al ritmo de “California Girls” de los Beach Boys con sombrilla, neverita, palas… y ataviados con camisas hawaianas, claro.

6. La Habitación Roja: no tocaron “Nunca ganaremos el Mundial”, lo que viene constatar aquella máxima de que con los setlists es imposible contentar a todos. Pese a eso, el repertorio con el que está girando la banda para celebrar sus 20 años en la carretera es una delicia para sus seguidores.

5. Turbo 3: el viernes se emitió desde la Fábrica de Tornillos el programa que dirige Julio Ródenas, Turbo 3. Los radioaficionados pudimos vivir el programa de cerca, aprovechando una de las pocas ocasiones en que Radio 3 se descentraliza. Celebro la iniciativa de Ebrovisión y Radio 3, y deseo mucho y muy fuerte que en estos tiempos de carteles de festivales fotocopiados a alguno otro le de por darle continuidad.

4. Disco Las Palmeras: molaron mucho. Los conciertos mañaneros tienen su qué y a mí me apetecía mucho verlos.

3. Rufus T. Firefly: después de “encabezar” la Plaza del Trigo en el Sonorama, confirmaron que siguen en estado de gracia. Y que van a más. Y que tienen mucho por delante. Y que esperemos que lo recorran con la misma decisión y contundencia con la que han llegado hasta aquí.

2. Mujeres: mi gran descubrimiento en este festival. Llego muy tarde, ya lo sé. Y encima soy de Barcelona. Pero qué bolaken.

1. Sidonie en el concierto sorpresa XV aniversario de Ebrovisión: la afluencia de público a la Fábrica de Tornillos había sido más bien discreta hasta el momento, mediodía del sábado. No obstante, para el concierto sorpresa se registró llenazo en la sala. Sidonie fueron los que finalmente saltaron al escenario para revisar clásicos del pop británico, en lo que fue una exhibición de buen gusto en lo que a selección de canciones se refiere. Y el que sonaron The Smiths, Human League, The Beatles, Oasis (Rock’n’Roll Star con Gonçal Planas, de Mi Capitán), Pulp y The Who. Cerraron el show con una selección de sus canciones más populares, Sierra y Canadá (con Niños Mutantes), Costa Azul (con Chino de Supersubmarina), El Bosque (con Deu de We Are Standard), Nuestro Baile del Viernes y lo que es ya un himno, Estáis Aquí.

El verano viene a morir matando a Miranda de Ebro y yo decidí que quería que me pillara bailando. Al volver a casa la gente compartía Años 80 en sus muros de Facebook, señal inequívoca de que sí, el verano había muerto.